Los gabarreros vuelven al monte

Masiva asistencia de público a la jornada de clausura de los gabarreros

El mal tiempo, compañero bastante frecuente de los gabarreros a lo largo de su amplia historia, dio este fin de semana una tregua para permitir que reluciera la fiesta dedicada a aquellos que se dedicaban a subir al monte a por leña. Y los gabarreros, presentes durante dos días en las calles de San Rafael y El Espinar, agradecieron las bonancibles jornadas desplegando todo su repertorio de habilidades ante una multitud de curiosos.

“Un éxito total”. Desde el Centro de Iniciativas Turísticas de El Espinar, su presidente, Juan Jesús María, era contundente a la hora de valorar la fiesta de este año. En similares términos se expresaba el alcalde, David Rubio, para el que la asistencia a los actos programados había sido “espectacular”.

Hoy, el desfile de gabarreros empezó en El Pinarillo y acabó en la Plaza de la Constitución de El Espinar, llena a rebosar de público. En la comitiva iban hacheros y caballerías, unas cargando leña y otras arrastrando pinos. La animación musical correspondía a “El Mariquelo”, siempre animado, y al Grupo de Dulzainas de San Rafael.

Este año, los organizadores de la fiesta concedieron el título de ‘Gabarreros de Honor’ a Mauricio María (de La Estación de El Espinar), Claudio García (de San Rafael —que no acudió a recoger el galardón—), y Basilio Ramos (de El Espinar). Éste último, de 92 años, se entretuvo en contar sus vivencias. De lo que tardaba en llegar al monte —2 ó 3 horas— y del interminable regreso a casa —4 ó 5 horas—, con el caballo ya cargado de leña. También habló de las amenazadoras tormentas, allá arriba, y del poco dinero que recibía por su trabajo (“traías plomo y cobrabas paja”, dijo). A pesar de este sufrimiento, dejó muestras de su amor al pinar al declarar que, si volviera a nacer, estaría dispuesto a ser otra vez gabarrero, aunque, eso sí, “con las herramientas que hay hoy”.

Las exhibiciones de los hacheros se sucedieron en la Plaza de la Constitución. Con Cipriano Dorrego ejerciendo de speaker, Juan Rodríguez y su hijo Jon volvieron a demostrar la razón por la que se han situado entre los mejores hacheros de España. Para el final se dejó la más llamativa de todas las demostraciones, el ascenso de José Luis Muñoz a la copa de un altísimo pino, utilizando en sus botas los llamados “callos” o “ganchos gabarreros”.

Acabada la fiesta, los gabarreros recogieron sus hachas y guiaron a sus caballerías hacia el monte, donde permanecerán otro año más, alejados del mundanal ruido, buscando leñas muertas. Para que su recuerdo permanezca, todos los días, el regidor espinariego anunció ayer que, en el plazo de un mes, quedará colocado un monumento a este oficio en la rotonda de entrada a El Espinar. Dicha escultura mostrará una imagen típica, la de un gabarrero conduciendo un caballo cargado de leña.

FuenteGuillermo Herrero 
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