Astana cierra la carrera

Leipheimer se lleva la victoria de etapa secundado por Contador, que marcó los mejores tiempos intermedios, pero cedió en el último parcial.

Si el ciclismo fuera una ciencia exacta, la Vuelta a Castilla y León se habría acabado en Palencia. El doblete de Astana tiene pinta de bloquear la carrera. Y no por la exhibición de Levi Leipheimer y Alberto Contador, sino por la contundencia con la que estos dos corredores se expresan también cuando la carretera mira al cielo. Por eso, y porque el conjunto kazajo tiene soldados rasos capaces de ganar una guerra, va a ser muy difícil pillar a contrapié al nuevo líder. Por cierto, que siendo bueno el doblete, Bruyneel va a tener que decidir quién gana la Vuelta, si el disciplinado Leipheimer o el ambicioso Contador. Al técnico belga no paran de plantearle sudokus imposibles.

La segunda etapa de la Vuelta a Castilla y León amaneció tranquila. La retirada de Lance Armstrong ha restado morbo a la prueba, pero también estrés. Eso sí. En ningún caso interés. El americano genera más información que nivel deportivo, por lo menos hasta junio. A partir de ahí será otra historia, ya lo verán.

El caso es que 28 kilómetros podían sentenciar una Vuelta de 645. Y los que mejor parados han salido han sido Leipheimer y Contador. Los dos eran los grandes favoritos y no defraudaron. El americano fue marcando buenos tiempos intermedios, pero certificó su triunfo en los últimos siete kilómetros, ahí donde el aire castigaba más. Contador, por su parte, hizo el recorrido inverso. De hecho, en el kilómetro 21, el madrileño aventajaba a su compañero de equipo en 39 segundos. Pero el de Pinto empezó a acusar el cansancio y no pudo mover con la misma frescura los desarrollos, lo que le llevó a perder 54 segundos en ese último parcial. Todo un mundo, o toda una vuelta.

No fue el único que cedió en ese tramo que parecía que se agarraba a las lenticulares de los favoritos. Menchov (Rabobank) empezó muy bien para hundirse también y perder cerca de un minuto con el americano (55 segundos) y acabar quinto en la etapa. Zabriskie (Garmin) quizá fue el más regular, con unos tiempos uniformes durante todos los parciales que le llevaron a ocupar la tercera posición.

En cuanto al resto de favoritos, un poco de todo. Valverde (Caisse D’Epargne) y Sastre (Cervélo) cumplieron. No están ‘súper’ y eso se nota. Los dos cedieron más de dos minutos con respecto al vencedor de la etapa. Pero su horizonte supera los Pirineos. Será entonces cuando tengan que rendir cuentas.

Hoy empieza otra vuelta. Quizá el premio gordo ya se haya repartido. Pero esto es ciclismo y lo imposible, también da pedales.

FuenteIsmael Alonso 
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